lunes, 15 de noviembre de 2010

Un gran vacio.

            

          No estoy alegre, no… no estoy alegre. Ni tampoco soy feliz… ni creo que lo esté. Y no creo que se de el caso, ni hoy… ni mañana… no creo que ese caso exista, más bien.
            Me falta algo, y si soy sincero no se el que. No puedo encontrar que es. Busco, busco, busco y busco… y todo lo que encuentro es siempre lo mismo. La misma mierda. Estoy rodeado de tanta basura, que hasta duchándome 20 veces al día, aún sigo oliendo mal. Vivo en un contenedor de residuos orgánicos.
            Cada hora que pasa, quizás minuto… incluso mejor dicho, segundo que pasa… se incrementa mi frustración. Y eso no es bueno… nada bueno, de verdad que no es nada, nada bueno. Me absorbe en un bucle. En una continua repetición de acciones.
            Aunque si recapacito un poco, espera. Si pienso un poco, es más simple de lo que creía. Solo debo fijarme en los pequeños detalles, a los que no he dado importancia hasta ahora.
            Si, lo conseguí. Conseguí averiguar que me falta. Es un pronombre, escrito en segunda persona del singular. Un pronombre personal para ser más específicos. Que empieza por T y acaba por U acentuada (Ú)…
            TÚ.

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