martes, 9 de noviembre de 2010

Nada que decir, nada que expresar.



No hay nada que decir, nada que expresar…
Sobran las palabras, los sentimientos… Pensamientos nacen de la nada para guiar una mente perdida en el tiempo, los impulsos se adueñan de un cuerpo desatado en el peor momento. Movimientos de vergüenza, movimientos de nerviosismo.
Miradas caóticas cosechan agujeros negros en las almas de sus receptores, miradas distantes provocan confusión en los mismos. Las preguntas avasallan la conciencia, las respuestas brillan por su ausencia.
Manos, tacto… cosquilleo… mirada perdida en busca de algo de lógica. Oído, oyes o escuchas…
Rápidamente, un olor tranquilizante te amansa. La cercanía se apodera del entorno.
Cuerpos unidos, susurros a la oreja… pequeños detalles escalan posiciones hasta alzarse con la victoria de un desastroso comienzo.
Fuego, agua… frío, calor… negro, blanco…
Situación descrita perfectamente por la caída de los pétalos de una rosa…
Bella, bestia… corazón, rabia… cuerpo, mente…
De una boca  sorprendió una frase: TE AMO.
De la otra aún más otra: TE ODIO.
El tic-tac del reloj se apoderó del ambiente, dos estatuas en medio de una habitación. Rostros, miradas, posiciones, personalidades… todo diferente. Un mismo organo de unión, un mismo sentimiento… o diferente. Solo hay un paso.

flipas

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